domingo, 31 de mayo de 2009

Los temores de El Socorro*

Dicen que después de la tempestad viene la calma pero en El Socorro eso no ha pasado. Es que en este barrio, de la Comuna 13 de Medellín, cuando llueve muchos no duermen, otros lo hacen con la llave de la casa en el bolsillo, y unos más prefieren pasar las tempestuosas noches bajo el techo de vecinos o familiares. Pasa que las escenas de aquella fatídica madrugada del pasado 31 de mayo (de 2008), en la que una avalancha se llevó 28 vidas humanas y dejó a 34 familias damnificadas, siguen pesando en los recuerdos de sus pobladores.

“La incertidumbre ha aparecido o aumentado en los últimos días”, dice Lucas Valencia, uno de los 13 psicólogos que luego de la tragedia fueron enviados por la Universidad de Antioquia a la zona para ofrecer atención psicosocial, en el marco del proyecto Gestión social integral en la Comuna 13 que por esos dìas ejecutaba el Alma Mater.

Y es que en El Socorro el temor sigue rondando. Son crisis postraumáticas que se manifiestan en los comportamientos y actitudes de las personas afectadas directa o indirectamente por la tragedia. Gente que no duerme, no come, no acepta las pérdidas, y aún llora.


Doña Margarita, quien solidariamente prestó su casa como albergue para la atención de las víctimas y los damnificados, cuenta que después de la avalancha fue a Támesis, su pueblo natal, a visitar a sus familiares. Sin embargo la incertidumbre por el invierno que arreciaba en la capital fue tanta, que mejor decidió volverse para Medellín para estar con su familia, pese a que la tristeza la atormenta a diario desde que pasó todo.

“Desde ese día cada mañana, cuando me levanto, vengo a la sala, corro la cortina, miro hacia el morro y me lleno de tristeza”, relata doña Margarita, quien junto a ocho familiares vive a menos de 50 metros del lugar de la tragedia, justo enfrente de la calle desde donde se asciende a la zona del desastre.

“La gente no está comiendo, no está durmiendo, se está enfermando”, señala por su parte Carolina Gallego, una de las psicólogas, quien además dijo que para la Administración sólo hay emergencias cuando ocurren los desastres, “de resto no”.

Lucas complementa que en El Socorro el dolor es generalizado y que se está dando un efecto dominó, pues los vecinos viven con la incertidumbre de que lo que pasó en cualquier momento puede pasarle también a ellos. Es la percepción de la gente que, incrédula, deambula por los barrizales que cubrieron las 20 casas que se llevó la avalancha, dejando a su paso 28 muertos y 34 familias damnificadas.

Mientras Lucas camina por el sector algunos afectados se le acercan saludándolo cariñosamente. Ya saben que es psicólogo y por eso, ante el cuestionamiento que les hace sobre cómo van las cosas, le cuentan experiencias como la del muchacho afectado emocionalmente que, a través del messenger, dice que ya no existe; o aquellos que no han podido dormir bien por la incertidumbre y los recuerdos que los atormentan; o los que no vienen comiendo bien y aún lloran, cuando recuerdan a sus amigos.

“Ese día no sabíamos nada, todo era un manicomio”, dice Lucas, respecto al domingo primero de junio, día en que llegaron al sector, justo cuando estaban rescatando algunos cuerpos.

Y así como reconoce que ese día estuvo allí como psicólogo a sabiendas de que poco podía hacer dado que el dolor de la gente exigía otras cosas, reclama que la atención para la gente es más necesaria actualmente. “Los días que nos parecen importantes son estos”, advierte Lucas, aludiendo a que es ahora, cuando ni los medios ni la Administración Municipal están, que la gente se siente sola, desamparada y atemorizada.

Aunque el contrato se les acabó pocos días después de la tragedia, Lucas, junto a Andrés Herrera, Carolina Gallego y otros compañeros, continúan yendo a El Socorro. Van a visitar, escuchar y atender a la comunidad afectada, “por un compromiso ético –dicen Lucas y Carolina -, pues es ahora cuando las personas más necesitan la atención”.

Carolina además dice que en la zona ahora se ven contrastes y desatenciones: “a quienes están censados como damnificados les sobran las ayudas, pero a los otros que no estaban dentro del censo y que también fueron afectados no”.

Mientras tanto los jóvenes psicólogos siguen trabajando con la comunidad de El Socorro, ad honoren, y dando muestras de que la gente necesita atención. El sábado siete de junio, por ejemplo, realizaron un carrusel didáctico y recreativo. Convocaron a la comunidad sin más recursos que un megáfono y aún así 150 niños con sus acudientes llegaron a la actividad. Alguien les donó los refrigerios, una vecina prestó los materiales y la actividad fue un éxito.

Para fin de mes planean realizar una eucaristía, hablar con algunos jóvenes raperos para que compongan y canten algo sobre lo que pasó. “Será un ritual simbólico: que el padre rece, que los jóvenes canten y que la gente llore”, asegura Carolina.

*Nota: Este texto, nunca antes publicado, lo escribí a mediados del año pasado para la oficina en que trabajo en la Universidad de Antioquia. Es sobre la tragedia que exactamente hace un año enlutó a la comunidad del barrio El Socorro, de la Comuna 13 de Medellín. Hoy en la tarde hubo en la zona del desastre un acto simbólico para recordar a las 28 víctimas fatales por el deslizamiento. Un año después, las cosas allí no han cambiado mucho. De hecho se ahondaron los vacíos, la gente aún guarda temores y la presencia institucional ha sido poca, según cuentan algunos habitantes. Quizás fue eso lo que me motivó a compartir con ustedes este relato, que un año después, sigue teniendo vigencia.

sábado, 30 de mayo de 2009

¡Se salvó Cornare!

En una sabia decisión, la Comisión V del Senado de la República decidió archivar el Proyecto de Ley 235 mediante el cual se pretendía liquidar a la Corporación Autónoma de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare -Cornare-, que opera en 26 municipios, la mayoría del Oriente Antioqueño, y cuya labor en favor del medio ambiente de la región ha sido más que destacable.

Soy poco amigo de la política pero en esta oportunidad tengo que hacerle un noble reconocimiento a estos políticos: al Vicepresidente de la Comisión V, Rufino Córdoba; al Gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos; a los senadores Luis Emilio Sierra, Antonio Valencia y Tulio César Bernal; al director General de Cornare, Óscar antonio Álvarez, y a otros dirigentes antioqueños.

En el Foro de la Comisión V constitucional, llevado a cabo el pasado jueves 28 de mayo en el recinto El Tapial del parque Tutucán en Rionegro, se discutió sobre el alcance de las medidas que sobre el Proyecto había propuesto el ex ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano, como representante del Gobierno Nacional y se notificó la satisfactoria decisión. Allí se expusieron certeros argumentos a favor de la causa antioqueña.

Más de 50 personas del Oriente antioqueño intervinieron en el Foro dando sus puntos de vista en torno a un Proyecto que de haber sido aprobado hubiera traído efectos bastantes lesivos para la región.

Uno a uno, los líderes orientales, entre los que se encontraban alcaldes, concejales, representantes de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, de la Corporación Empresarial del Oriente y otros voceros de organizaciones sociales y ambientalistas, fueron dando sus argumentos a favor de la continuidad de Cornare como entidad ambiental que desde 1983, cuando nació mediante la Ley 60 de ese año, sólo le ha dado cosas positivas a la región. Ojala que en el futuro no prosperen iniciativas similares.

Cornare se empezó a gestar en la década del 70, cuando ante el desaforado crecimiento del Oriente antioqueño, en donde se abrían paso obras tan importantes como el aeropuerto José María Córdova y la autopista Medellín – Bogotá, y se empezaba a evidenciar el desarrollo industrial, se vio la necesidad de crear una entidad supra municipal que encauzara el desarrollo sostenible de la región.

Fue así como las comunidades e instituciones del Oriente le expresaron al Gobierno Nacional esa necesidad que años después se vio solucionada con Cornare, Corporación creada mediante la Ley 60 de 1983. Desde sus orígenes, la principal misión de la entidad fue direccionar el desarrollo regional mediante la adecuada utilización de los recursos naturales, humanos y económicos para mejorar la calidad de vida de la población.

jueves, 14 de mayo de 2009

'Orientales en el mundo'

Algunos tuvieron la oportunidad de leer este especial periodístico publicado en el periódico virtual Inforiente (http://www.inforiente.info) cuando allí trabajaba. Sin embargo, quiero compartirlo nuevamente a través de este blog, ya que el tema es bastante interesante cuando estamos ante un fenómeno tan sosprendente como la Internet. Espero que lo disfruten.

Durante más de un mes y medio me di a la tarea de buscar historias de orientales residentes en diferentes países del mundo para conocer cómo es su cotidianidad en esas naciones, el porqué de su partida, y lo que sienten y recuerdan cuando escuchan las palabras Oriente Antioqueño. Aquí van entonces, amigos lectores, ocho historias de vida de 'Orientales en el Mundo':

En Perú, por un amor
En Bangladesh, por una misión sacerdotal
En Italia, detrás de un sueño
En Chile, por un amor virtual
En Honduras, llenando un vacío vocacional
En España, viviendo nuevas experiencias (es la de la foto)
Un ‘trotamundos’ cejeño que paró su ‘carrera’ en Estados Unidos
En Inglaterra, por una segunda lengua

Ojalá y esta serie dé lugar a que muchos más orientales en el mundo compartan conmigo sus historias. Sería rico narrarlas.

domingo, 10 de mayo de 2009

Comparaciones odiosas, pero necesarias como ejemplo

Comentarios como los recibidos pública y privadamente a través del facebook y el correo electrónico frente a mi columna: 'De albañiles y marraneros', me alegran pero bastante en un día como hoy, domingo, para mí, 'aburridoramente' laboral. Y ustedes saben que el Diálogo, como aparece en la descripción del blog, es para eso, para que se den discusiones, debates, para proponer diversos puntos de vista, ya que nadie, absolutamente nadie, tiene una verdad absoluta sobre las cosas.

Para mí el rollo de Marinilla y el Oriente en cuanto a la política va por otro lado. Incluso va más allá de la formación intelectual, que para mí, y recalco sobre eso, además del don de gentes, es fundamental, como lo dije anteriormente. Como adelanto, mi posición también raya con otros temas antes descritos, a saber, el clientelismo, las alianzas perversas y las reparticiones burocráticas sobre las que hablaré más adelante. Pero en este caso me centraré en lo de la educación.

Yo, particularmente, valoré mucho la gestión de Hernán Ospina, y con lo de marranero –y en el caso de Marinilla con lo de albañil- no quise ser despectivo, sino al contrario elogioso de un hombre como él, de ascendencia humilde, que llevó a Rionegro hasta donde lo llevó. Valiosísimo. Por eso destaco esos casos excepcionales, que son muchos.

Sin embargo ustedes, que se formaron en una universidad, saben que la educación no sólo produce 'perfiles seudo intelectuales', como algunos han dicho, sino que también amplía el horizonte del ser humano, le ayuda a estructurar la mente, posibilita mucho más el intercambio de ideas, la interacción con otras culturas. La educación hace hombres que pueden aportarle, sumadas las otras cualidades del político, cosas mucho más grandes a una comunidad.

Les aclaro que soy completamente apolítico, aunque actualmente sea funcionario público al servicio de la Alcaldía de Medellín, como comunicador fin de semana. Sin embargo, y aunque tuvo sus contras, recuerden por ejemplo el caso Fajardo, hombre que, muy pantallero, mediático y todo, transformó a Medellín, por lo menos culturalmente hablando. Y cuál fue su eje: la EDUCACIÓN queridos lectores.

Detrás de todos esos colegios de calidad, de esos parques biblioteca, de esos Metrocables, de esos proyectos educativos, de esas becas y demás, detrás de todo eso hay, más que una ruidosa exposición mediática que hace de Medellín una ‘ciudad bonita’, historias de vida de personas humildes a las que la vida les cambió sustancialmente, y para bien.

Hace unos días leí en El Colombiano una historia que me impactó y que reafirmó en mí la percepción que tengo. Se trataba de un joven, residente en el barrio Santo Domingo –cerca al Metrocable-, hijo de un hogar pobre de varios hijos en el que la madre era cabeza de hogar.

Él, que a simple vista tendría un futuro incierto, más no venturoso, logró colarse –en el buen sentido de la palabra- en EAFIT, la universidad de los ricos -según el corrillo popular-. Y lo logró por sus méritos académicos con una beca para jóvenes de escasos recursos ofrecida por la administración municipal; y como sostener un estudio cuesta y entre Santo Domingo y El Poblado la distancia es bastante grande y complicada –en tiempo y en dinero-, el Metrocable le sirve. Y seguramente también los libros del parque biblioteca España, a la hora de sus consultas y tareas, que ya deben ser pocas, porque está a punto de graduarse como ingeniero mecánico. Imaginen la vida de esa familia después de ese título universitario.

El cuento es ese, pensar el desarrollo a partir de historias como esa, que las hay por centenares. Pensar que la educación, ligada a múltiples elementos como los antes descritos, puede revolucionar. Fajardo, para muchos un pantallero de la oligarquía medellinense –así lo pienso yo, y me gusta esa mezcla-, puso su intelectualidad, su don de gente y su discurso de cambio, en ese rumbo y ¿qué logró? Todos lo saben.

Y eso lo alcanzó no solo por su discurso ‘antipolíticotradicional’, que ganó muchos adeptos, sino porque además era un hombre de una mente amplísima, que logró no precisamente a costa de discursos bonitos y elocuentes, y de saludar de mano y abrazo al ciudadano de a pié, sino sobre la base de una intelectualidad a la que sólo se llega a través de la educación.

Las comparaciones son odiosas, mucho más cuando se habla de lugares tan extremadamente dispares en todo los sentidos, como Marinilla y Medellín. Pero no es proponer un modelo –sería una pretensión absurda- lo que quiero, sino un ejemplo, que adaptado a las circunstancias, podría servir. Insisto en que soy apolítico, pero ese ‘Gobernar es Educar’, un poco más cercano a nuestro contexto, me suena, y bastante.

viernes, 8 de mayo de 2009

De albañiles y marraneros

No soy un tipo versado en política, porque esta, en vez de atraerme, me aleja. ¡Cómo no!, cuando a diario en los medios vemos circos tan degradantes como el de la ‘Parapolítica’, el de la ‘Farcpolítica’ y el de la ‘Yidispolítica’. Por eso, en el ejercicio de mi oficio como periodista, no ha sido esa mi fuente habitual, y más bien procuro huirle hasta donde pueda.

La política a veces es perversa y más en la provincia, donde la lupa de los pocos medios críticos –que son muy pocos- que hay no alcanza a llegar. Clientelismo, alianzas perversas, ‘familiocracia’ –como diría Daniel Samper Pizano-, reparticiones burocráticas y demás, son el pan de cada día. A eso hay que sumarle la poca cualificación de muchos alcaldes y concejales, que creen que el populismo es la base para sostener sus réditos políticos.

Hace unos días alguien se burló de mí al hablar del alcalde de Marinilla. No era él la causa de la burla, sino yo, el ‘incrédulo’ que un día dijo que el municipio se iría a ‘pique’ en manos del elegido burgomaestre, Francisco Javier Ramírez Gómez, un líder político que en la juventud fue albañil, y hoy, sin ser más que eso, rige los destinos del municipio.

La burla de ese alguien era a raíz de un reconocimiento que a través de Teleantioquia se le hizo a Francisco Javier Ramírez Gómez por ser uno de los alcaldes del Oriente que más ha cumplido con la ejecución de su programa de gobierno. No sabía nada de eso, y aún el saberlo, no cambió en nada mi percepción frente él.

Aclaro que en mi posición no hay ninguna intensión clasista. De hecho, soy orgullosamente hijo de un hombre que por más de 20 años recorrió las calles de Medellín cargando canecas de basura al servicio de Empresas Varias, buscando que su familia saliera adelante y recibiera una buena educación, tan necesaria para la vida.

La educación es la base del progreso de una comunidad, y por eso, resulta paradójico pensar que alguien que no se ha formado intelectualmente tenga una visión lo suficientemente amplia como para regir los destinos de un municipio como Marinilla. Y no faltarán los que digan que “casos se han visto”, en los que políticos sin formación han hecho cosas importantes por sus territorios.

Para no irnos muy lejos está el caso de Rionegro, un municipio con 105 mil habitantes que en la pasada administración fue gobernado por Hernán de Jesús Ospina Sepúlveda, un hombre de ascendencia humilde que en algún periodo de su vida crió marranos. No obstante, su don de gente, y también su escasa pero valiosa formación, lo llevaron a gobernar un municipio que llevó a ocupar el honroso primer puesto a nivel nacional en cuanto a desempeño fiscal.

Sin embargo a Rionegro le faltó mucho en educación y por eso el actual alcalde, un hombre por demás lúcido, fundamentó su programa de gobierno en esa máxima, consciente de que el progreso de una sociedad se da a la par con el crecimiento intelectual.

“El principio de la educación es predicar con el ejemplo”, dijo Turgot, y por eso no creo que Ramírez Gómez esté en condiciones de aportarle un verdadero desarrollo al municipio. Construirá mucho, repartirá mercados, le hablará con vehemencia a la gente, pero no trascenderá. Y no lo hará porque le falta una formación que amplíe su visión, que lo lleve a conocer, a dimensionar, a comparar, a proponer. Tener don de gente y ser un buen líder no bastan. Servirá hasta cierto punto, pero la vida va fijando unos límites que algunos a veces se pasan.

martes, 5 de mayo de 2009

Antes de empezar...

... debe saber que en este blog, dedicado al Oriente, encontrará usted, estimado lector, crónicas, opiniones e informaciones útiles relacionadas con la región con más proyección de Antioquia, después del Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Un espacio para el debate de ideas en torno a una zona apetecida por muchos, y valorada por pocos.

El Oriente crece a pasos agigantados en torno a su 'capital', Rionegro. Las principales cabeceras municipales amplían sus zonas urbanas; la industria crece, emigra desde Medellín, y motiva la consrucción de grandes complejos industriales; y los citadinos vienen a vivir acá, prefieriendo el verde del Oriente antes que el gris de la ciudad.

Ojalá que en desdeeloriente.blogspot.com, se gesten cosas interesantes que vayan en pro de la región, y que no solo aporten quienes aquí viven, sino también quienes pasan, disfrutan y gozan con esta bella zona de Antioquia.