El agua en Montecasino
En #Montecasino hay agua de todos los colores. Ésta es verde. #PeriodismoMóvil
Aquí el agua es café tirando a negra. #Montecasino. #PeriodismoMóvil
Agua transparente pero con cloro de piscina en #Montecasino. #PeriodismoMóvil
Quizás el agua más pura que hay en #Montecasino. #PeriodismoMóvil
domingo, 24 de noviembre de 2013
jueves, 31 de enero de 2013
En Paraguay, el colombiano más patriota es de Granada
Aunque el tono paisa se ha perdido en el inconfundible acento paraguayo, el “¡Eh Ave María!” que se cuela entre sus frases delata el origen de Óscar Iván Aristizábal, un campesino granadino que por cuenta de su alma aventurera terminó viviendo en Paraguay, donde reside hace 30 años.
Nació en la vereda El Tabor, de Granada (Oriente de Antioquia), en un humilde hogar de 12 hermanos. Cuando su padre murió vivieron un tiempo en Quimbaya (Quindío), donde Óscar trabajó vendiendo quesos. Sin embargo la nostalgia de la madre hizo que pronto regresaran a Granada.
Pero a Óscar ya se le había despertado el alma de negociante y aventurero y por eso “en el municipio conseguí un carro de rodillos en el que transportaba café y plátano durante largas jornadas”. A los 17 años consiguió su primer empleo en Medellín como aseador en un colegio. Luego renunció y se fue a vender dulces al centro.
Así inició una ‘carrera’ en las ventas callejeras que se extendió por ciudades como Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Barranquilla, Cartagena, Neiva e Ibagué, entre otras de Colombia; y por países como Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paragüay, Argentina, Urugüay y Chile, en Suramérica.
Los centros de las grandes ciudades colombianas y suramericanas supieron de un granadino hábil en los negocios que en cualquier calle concurrida sacaba cadenas de fantasía, ungüentos y demás cachivaches que muchos compraban solo por valorar su actitud y capacidad de convencimiento.
Gentleman
Óscar es una persona elegante en el vestir y en el hablar. Un gentleman. Cualidad que heredó de su madre, a quien le molestaba que los hijos que no colaboraban ni si quiera gastaran dinero en ropa de calidad. Casi siempre viste elegantes trajes claros que acompaña con corbatas y mocasines llamativos.
A Asunción, Óscar llegó con el propósito de trabajar, ahorrar dinero y viajar a España con sus ventas callejeras. Pero allí empezó a irle tan bien que buscó un apartamento para alquilar. Guiado por los clasificados de un periódico llegó al segundo piso de una peluquería en la que trabajaba quien hoy es su esposa. A partir del día que se conocieron pasaron solo tres meses antes de casarse. “Desde entonces han pasado 23 años y prácticamente puedo decir que me gané la lotería”, dijo Aristizábal.
En Paragüay se ha dedicado al comercio informal y formal; ha escrito pronósticos para revistas y horóscopos para diarios (se ha formado de manera autodidacta); y en la actualidad tiene un programa de radio en el que habla de metafísica, astrología y orientación social. También se gana la vida con un almacén de santería (imágenes religiosas).
“Soy carismático y brindo orientación, consejos, ayuda a las personas necesitadas”, comentó Aristizábal, quien tiene la oficina en su casa ubicada a una cuadra de la municipalidad de Fernando de la Mora, en el área metropolitana de Asunción.
Allí lidera obras sociales para beneficiar a los menos favorecidos del centro de salud, del hospital del cáncer o la fundación del padre Benito (sacerdote que ayuda a madres adolescentes); también está al frente de las actividades que realizan cerca de 200 colombianos (se estima que viven 3.000 en el país) que residen en Asunción y sus alrededores.
Con frecuencia se le ve en marchas por la paz, ferias gastronómicas, encuentros deportivos, festividades nacionales y demás eventos vestido de amarillo, azul y rojo, ondeando una bandera de Colombia de cinco metros de larga, e irradiando puro amor patrio.
Por eso después de 14 años de no venir al país, está ansioso por llegar a su pueblo: Granada, para compartir la navidad con su familia. Allí, cerca de 50 miembros del clan Aristizábal se darán cita para compartir, recordar los mejores momentos de la infancia y los padres que ya no están.
“El recuerdo más lindo que tengo de mi pueblo es cuando sonaban las campanas de la iglesia y la canción decía: 'Faltan 5 pa las doce, el año va a terminar...'”, contó Óscar, quien visitará el país junto a su hijo para que conozca el lugar en que nació y se forjó su carisma, gentileza y amor patrio.
Nació en la vereda El Tabor, de Granada (Oriente de Antioquia), en un humilde hogar de 12 hermanos. Cuando su padre murió vivieron un tiempo en Quimbaya (Quindío), donde Óscar trabajó vendiendo quesos. Sin embargo la nostalgia de la madre hizo que pronto regresaran a Granada.
Pero a Óscar ya se le había despertado el alma de negociante y aventurero y por eso “en el municipio conseguí un carro de rodillos en el que transportaba café y plátano durante largas jornadas”. A los 17 años consiguió su primer empleo en Medellín como aseador en un colegio. Luego renunció y se fue a vender dulces al centro.
Así inició una ‘carrera’ en las ventas callejeras que se extendió por ciudades como Medellín, Cali, Manizales, Pereira, Barranquilla, Cartagena, Neiva e Ibagué, entre otras de Colombia; y por países como Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paragüay, Argentina, Urugüay y Chile, en Suramérica.
Los centros de las grandes ciudades colombianas y suramericanas supieron de un granadino hábil en los negocios que en cualquier calle concurrida sacaba cadenas de fantasía, ungüentos y demás cachivaches que muchos compraban solo por valorar su actitud y capacidad de convencimiento.
Gentleman
Óscar es una persona elegante en el vestir y en el hablar. Un gentleman. Cualidad que heredó de su madre, a quien le molestaba que los hijos que no colaboraban ni si quiera gastaran dinero en ropa de calidad. Casi siempre viste elegantes trajes claros que acompaña con corbatas y mocasines llamativos.
A Asunción, Óscar llegó con el propósito de trabajar, ahorrar dinero y viajar a España con sus ventas callejeras. Pero allí empezó a irle tan bien que buscó un apartamento para alquilar. Guiado por los clasificados de un periódico llegó al segundo piso de una peluquería en la que trabajaba quien hoy es su esposa. A partir del día que se conocieron pasaron solo tres meses antes de casarse. “Desde entonces han pasado 23 años y prácticamente puedo decir que me gané la lotería”, dijo Aristizábal.
En Paragüay se ha dedicado al comercio informal y formal; ha escrito pronósticos para revistas y horóscopos para diarios (se ha formado de manera autodidacta); y en la actualidad tiene un programa de radio en el que habla de metafísica, astrología y orientación social. También se gana la vida con un almacén de santería (imágenes religiosas).
“Soy carismático y brindo orientación, consejos, ayuda a las personas necesitadas”, comentó Aristizábal, quien tiene la oficina en su casa ubicada a una cuadra de la municipalidad de Fernando de la Mora, en el área metropolitana de Asunción.
Allí lidera obras sociales para beneficiar a los menos favorecidos del centro de salud, del hospital del cáncer o la fundación del padre Benito (sacerdote que ayuda a madres adolescentes); también está al frente de las actividades que realizan cerca de 200 colombianos (se estima que viven 3.000 en el país) que residen en Asunción y sus alrededores.
Con frecuencia se le ve en marchas por la paz, ferias gastronómicas, encuentros deportivos, festividades nacionales y demás eventos vestido de amarillo, azul y rojo, ondeando una bandera de Colombia de cinco metros de larga, e irradiando puro amor patrio.
Por eso después de 14 años de no venir al país, está ansioso por llegar a su pueblo: Granada, para compartir la navidad con su familia. Allí, cerca de 50 miembros del clan Aristizábal se darán cita para compartir, recordar los mejores momentos de la infancia y los padres que ya no están.
“El recuerdo más lindo que tengo de mi pueblo es cuando sonaban las campanas de la iglesia y la canción decía: 'Faltan 5 pa las doce, el año va a terminar...'”, contó Óscar, quien visitará el país junto a su hijo para que conozca el lugar en que nació y se forjó su carisma, gentileza y amor patrio.
jueves, 27 de mayo de 2010
MENSAJE AL ALCALDE DE LA CEJA:

La Ceja del Tambo se precia de ser uno de los municipios más desarrollados y avanzados del Oriente antioqueño. De hecho es el segundo municipio con mayor población entre las 23 localidades que componen la región, y es cuna de una importante actividad económica, de renombre nacional, como lo es la siembra de flores. Además, su cercanía a Medellín le da una relevancia importante a nivel del departamento.
Por eso, resulta inadmisible que un Alcalde-Comunicador, como lo es el señor Rubén Darío Bedoya Otálvaro, caiga en prácticas tan bajas y propias de regiones menos desarrolladas, como lo es la censura de prensa, en este caso contra el periodista Ricardo Bedoya, de reconocida trayectoria en el Oriente antioqueño. Caer en la típica censura a través de la pauta oficial, y en la presión política para incidir en la terminación del contrato de asesoría que el comunicador tenía con Empresas Públicas de La Ceja, se constituye en una flagrante violación contra el libre ejercicio periodístico en un país que consagra la libertad de expresión en su artículo 20.
Doctor Rubén Darío, con su actitud, lo que está haciendo es atraer, en actitud solidaria con el colega Ricardo, a más medios para que se vuelvan lupa de su gestión como mandatario local. Por un lado, la situación de inseguridad de La Ceja es algo de conocimiento regional y es prioritario abordarla por los medios de comunicación, y por el otro el hecho de que se haya encarcelado a un joven por un acto irracional pero no trascendental como es escupir a la cara de un candidato, también da lugar para que los medios abran el micrófono a todas las fuentes, entre ellas al implicado. No veo entonces por qué usted reacciona ante dicha situación, si incluso con ella está hasta incurriendo, de manera indirecta, en favorecimiento político. Ojalá se concientice del gran error que ha cometido y enmiende los daños que se le han hecho al colega Ricardo. Es su deber como alcalde, como ciudadano, y como colega comunicador.
SU RESPUESTA
apreciado fredy alexander:
por falta de tiempo debo ser muy preciso con usted frente a las aseveraciones que hace por el correo que me envia:
1. lo primero, es cierto que soy comunicador de la u. de a. y no creo que deba usted adoctrinarme acerca de lo que es o debe ser la actiutd etica frente al ejercicio periodistico y frente a la responsabilidad social de los medios de comunicacion.
2. incurre usted en la actitud mas criticable a cualquier comunicador: hacer acusaciones imfames sin conocer la realidad de los hechos y en buscarle pedestal a su verdad cuando ni siquiera, por respeto a su profesion, se ha dignificado averiguar que es lo subyace en el fondo de las cosas.
3. antes de hacer acusaciones, ya que investigar no parece ser su fuerte, si lo invito a que reflexione sobre algo que pasa en el ejercicio de la profesion y que es bien delicado. hay comunicadores que confunden el ejercicio digno de la profesion y mezclan las responsabilidades que ello implica con la sociedad, con sus negocios particulares y se creen con el derecho a extorsionar a las personas de bien con el animo solo de crecer su negocio. deben definirle a la sociedad que papel juegan: o el de empresarios =de lo cual tienen el derecho a hacerlo= o el de periodistas serios y verdaderamente independientes. lo que si no pueden seguir haciendo es utilizar la profesion para ganar dinero y mezclar el ejercicio de ella con cuanto negocio se les atraviese.
4. usted no puede pretender negar el derecho que tiene el empleador a exigirle respeto a los empleados para con su empresa. no olvide que el comunicador institucional debe respeto a los publicos de su institucion, empezando por la institucion misma. eso fue lo que no demostro propiamente el señor ricardo bedoya.
5. en cuanto a sus amenazas de abrir los microfonos, debo decirle que no tengo nada que esconder. pero le solicito que lo haga respetuosamente y sin acudir a acusaciones sin fundamento. ademas, le digo a usted lo mismo que le dije al señor ricardo bedoya: estoy dispuesto a acudir a donde quiera para mostrarle a los comunicadores un claro ejemplo de lo que es el desprestigio del ejercicio de una profesion tan digna como el periodismo y como por ignorancia o mala fe, se utiliza la profesion para hacer politica y con fines eminentemente economicos, fatandole a la etica y a la resonsabilidad que debe regir el comportamiento profesional.
6. por ultimo, exijale un poco mas a su profesor o formador en derecho. los alcaldes no somos jueces ni mandamos a nadie a las carceles. del proceso de que habla, investiguelo por los juzgados judiciales y no haga imputaciones falsas a nadie.
7. por lo demas, siempre estare dispuesto a escucharlo, con la unica exigencia de que tambien escuche usted la version de la otra parte y de esta manera no ir cerrando filas ni manifestando apoyos que no se lo merecen por la forma tan antietica como actuan. en colombia cientos de periodistas, honestos esos si, son asesinados y perseguidos por verdaderos poderes que quieren acallar y amedrentar el derecho que la sociedad tiene a estar informada. pero le ruego respeto por la verdad de los hechos y no pretenda hacer ni heroes ni victimarios donde solo existen simples comerciantes y politicos en campaña fungiendo de periodistas.
cordial saludo:
ruben dario bedoya otalvaro.
alcalde
municipio de la ceja del tambo
departameto de antioquia
lunes, 29 de marzo de 2010
En Marinilla, hasta el cura batió palma de cera
Mientras Jesús con su borrico ingresaba al templo de María Auxiliadora en medio de los cánticos y alabanzas que coreaban los cientos de fieles que asistían a la tradicional celebración del Domingo de Ramos, el cura de turno daba un particular mal ejemplo: batía animado, en el altar del templo católico, una pequeña Palma de Cera, una más entre las tantas que abundaron en el corto recorrido de la procesión.
Mal ejemplo cuando el cura, consciente de la prohibición que pesa sobre esta especie que es el hábitat natural del loro orejiamarillo -en vía de extinción-, incentivaba su uso entre los fieles que asistían a una procesión corta, de no más de una hora de duración. ¿Cuántos loros sacrificados a costa de una simple celebración religiosa?
En el recorrido, además, fue bochornoso ver cómo tres vendedores de Palma de Cera, con varios ramos de esta especie, pasaban impávidos frente a los dos policías que acompañaban la procesión sin que estos se preocuparan por decirles nada. Ellos, obviando la inútil presencia policial, seguían el recorrido colándose entre la gente mientras promocionaban su producto al son de un cansón estribillo: “a mil, a mil el ramo, llévelo, llévelo”. La gente les compró incluso hasta el epílogo del recorrido.
La Palma de Cera, que científicamente se conoce como ceroxylon quindiuense, puede alcanzar los 70 metros de altura y solo se encuentra en territorios cuya altura sobrepasa los dos mil metros sobre el nivel del mar. Se encuentra principalmente en el departamento del Quindío, aunque también hay especies en Nariño, Santander y la región Andina.
Se dice que en Colombia apenas sobreviven unos 600 loros orejiamarillos. En Ecuador, desafortunadamente, la especie ya desapareció por la tala del árbol de la Palma de Cera. Mayor información en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/docentes/1596/article-121234.html
Mal ejemplo cuando el cura, consciente de la prohibición que pesa sobre esta especie que es el hábitat natural del loro orejiamarillo -en vía de extinción-, incentivaba su uso entre los fieles que asistían a una procesión corta, de no más de una hora de duración. ¿Cuántos loros sacrificados a costa de una simple celebración religiosa?
En el recorrido, además, fue bochornoso ver cómo tres vendedores de Palma de Cera, con varios ramos de esta especie, pasaban impávidos frente a los dos policías que acompañaban la procesión sin que estos se preocuparan por decirles nada. Ellos, obviando la inútil presencia policial, seguían el recorrido colándose entre la gente mientras promocionaban su producto al son de un cansón estribillo: “a mil, a mil el ramo, llévelo, llévelo”. La gente les compró incluso hasta el epílogo del recorrido.
La Palma de Cera, que científicamente se conoce como ceroxylon quindiuense, puede alcanzar los 70 metros de altura y solo se encuentra en territorios cuya altura sobrepasa los dos mil metros sobre el nivel del mar. Se encuentra principalmente en el departamento del Quindío, aunque también hay especies en Nariño, Santander y la región Andina.
Se dice que en Colombia apenas sobreviven unos 600 loros orejiamarillos. En Ecuador, desafortunadamente, la especie ya desapareció por la tala del árbol de la Palma de Cera. Mayor información en: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/docentes/1596/article-121234.html
domingo, 31 de mayo de 2009
Los temores de El Socorro*
Dicen que después de la tempestad viene la calma pero en El Socorro eso no ha pasado. Es que en este barrio, de la Comuna
13 de Medellín, cuando llueve muchos no duermen, otros lo hacen con la llave de la casa en el bolsillo, y unos más prefieren pasar las tempestuosas noches bajo el techo de vecinos o familiares. Pasa que las escenas de aquella fatídica madrugada del pasado 31 de mayo (de 2008), en la que una avalancha se llevó 28 vidas humanas y dejó a 34 familias damnificadas, siguen pesando en los recuerdos de sus pobladores.
Doña Margarita, quien solidariamente prestó su casa como albergue para la atención de las víctimas y los damnificados, cuenta que después de la avalancha fue a Támesis, su pueblo natal, a visitar a sus familiares. Sin embargo la incertidumbre por el invierno que arreciaba en la capital fue tanta, que mejor decidió volverse para Medellín para estar con su familia, pese a que la tristeza la atormenta a diario desde que pasó todo.
“Desde ese día cada mañana, cuando me levanto, vengo a la sala, corro la cortina, miro hacia el morro y me lleno de tristeza”, relata doña Margarita, quien junto a ocho familiares vive a menos de 50 metros del lugar de la tragedia, justo enfrente de la calle desde donde se asciende a la zona del desastre.
“La gente no está comiendo, no está durmiendo, se está enfermando”, señala por su parte Carolina Gallego, una de las psicólogas, quien además dijo que para la Administración sólo hay emergencias cuando ocurren los desastres, “de resto no”.
Lucas complementa que en El Socorro el dolor es generalizado y que se está dando un efecto dominó, pues los vecinos viven con la incertidumbre de que lo que pasó en cualquier momento puede pasarle también a ellos. Es la percepción de la gente que, incrédula, deambula por los barrizales que cubrieron las 20 casas que se llevó la avalancha, dejando a su paso 28 muertos y 34 familias damnificadas.
Mientras Lucas camina por el sector algunos afectados se le acercan saludándolo cariñosamente. Ya saben que es psicólogo y por eso, ante el cuestionamiento que les hace sobre cómo van las cosas, le cuentan experiencias como la del muchacho afectado emocionalmente que, a través del messenger, dice que ya no existe; o aquellos que no han podido dormir bien por la incertidumbre y los recuerdos que los atormentan; o los que no vienen comiendo bien y aún lloran, cuando recuerdan a sus amigos.
“Ese día no sabíamos nada, todo era un manicomio”, dice Lucas, respecto al domingo primero de junio, día en que llegaron al sector, justo cuando estaban rescatando algunos cuerpos.
Y así como reconoce que ese día estuvo allí como psicólogo a sabiendas de que poco podía hacer dado que el dolor de la gente exigía otras cosas, reclama que la atención para la gente es más necesaria actualmente. “Los días que nos parecen importantes son estos”, advierte Lucas, aludiendo a que es ahora, cuando ni los medios ni la Administración Municipal están, que la gente se siente sola, desamparada y atemorizada.
Aunque el contrato se les acabó pocos días después de la tragedia, Lucas, junto a Andrés Herrera, Carolina Gallego y otros compañeros, continúan yendo a El Socorro. Van a visitar, escuchar y atender a la comunidad afectada, “por un compromiso ético –dicen Lucas y Carolina -, pues es ahora cuando las personas más necesitan la atención”.
Carolina además dice que en la zona ahora se ven contrastes y desatenciones: “a quienes están censados como damnificados les sobran las ayudas, pero a los otros que no estaban dentro del censo y que también fueron afectados no”.
Mientras tanto los jóvenes psicólogos siguen trabajando con la comunidad de El Socorro, ad honoren, y dando muestras de que la gente necesita atención. El sábado siete de junio, por ejemplo, realizaron un carrusel didáctico y recreativo. Convocaron a la comunidad sin más recursos que un megáfono y aún así 150 niños con sus acudientes llegaron a la actividad. Alguien les donó los refrigerios, una vecina prestó los materiales y la actividad fue un éxito.
Para fin de mes planean realizar una eucaristía, hablar con algunos jóvenes raperos para que compongan y canten algo sobre lo que pasó. “Será un ritual simbólico: que el padre rece, que los jóvenes canten y que la gente llore”, asegura Carolina.
*Nota: Este texto, nunca antes publicado, lo escribí a mediados del año pasado para la oficina en que trabajo en la Universidad de Antioquia. Es sobre la tragedia que exactamente hace un año enlutó a la comunidad del barrio El Socorro, de la Comuna 13 de Medellín. Hoy en la tarde hubo en la zona del desastre un acto simbólico para recordar a las 28 víctimas fatales por el deslizamiento. Un año después, las cosas allí no han cambiado mucho. De hecho se ahondaron los vacíos, la gente aún guarda temores y la presencia institucional ha sido poca, según cuentan algunos habitantes. Quizás fue eso lo que me motivó a compartir con ustedes este relato, que un año después, sigue teniendo vigencia.
13 de Medellín, cuando llueve muchos no duermen, otros lo hacen con la llave de la casa en el bolsillo, y unos más prefieren pasar las tempestuosas noches bajo el techo de vecinos o familiares. Pasa que las escenas de aquella fatídica madrugada del pasado 31 de mayo (de 2008), en la que una avalancha se llevó 28 vidas humanas y dejó a 34 familias damnificadas, siguen pesando en los recuerdos de sus pobladores.“La incertidumbre ha aparecido o aumentado en los últimos días”, dice Lucas Valencia, uno de los 13 psicólogos que luego de la tragedia fueron enviados por la Universidad de Antioquia a la zona para ofrecer atención psicosocial, en el marco del proyecto Gestión social integral en la Comuna 13 que por esos dìas ejecutaba el Alma Mater.
Y es que en El Socorro el temor sigue rondando. Son crisis postraumáticas que se manifiestan en los comportamientos y actitudes de las personas afectadas directa o indirectamente por la tragedia. Gente que no duerme, no come, no acepta las pérdidas, y aún llora.
Y es que en El Socorro el temor sigue rondando. Son crisis postraumáticas que se manifiestan en los comportamientos y actitudes de las personas afectadas directa o indirectamente por la tragedia. Gente que no duerme, no come, no acepta las pérdidas, y aún llora.
Doña Margarita, quien solidariamente prestó su casa como albergue para la atención de las víctimas y los damnificados, cuenta que después de la avalancha fue a Támesis, su pueblo natal, a visitar a sus familiares. Sin embargo la incertidumbre por el invierno que arreciaba en la capital fue tanta, que mejor decidió volverse para Medellín para estar con su familia, pese a que la tristeza la atormenta a diario desde que pasó todo.
“Desde ese día cada mañana, cuando me levanto, vengo a la sala, corro la cortina, miro hacia el morro y me lleno de tristeza”, relata doña Margarita, quien junto a ocho familiares vive a menos de 50 metros del lugar de la tragedia, justo enfrente de la calle desde donde se asciende a la zona del desastre.
“La gente no está comiendo, no está durmiendo, se está enfermando”, señala por su parte Carolina Gallego, una de las psicólogas, quien además dijo que para la Administración sólo hay emergencias cuando ocurren los desastres, “de resto no”.Lucas complementa que en El Socorro el dolor es generalizado y que se está dando un efecto dominó, pues los vecinos viven con la incertidumbre de que lo que pasó en cualquier momento puede pasarle también a ellos. Es la percepción de la gente que, incrédula, deambula por los barrizales que cubrieron las 20 casas que se llevó la avalancha, dejando a su paso 28 muertos y 34 familias damnificadas.
Mientras Lucas camina por el sector algunos afectados se le acercan saludándolo cariñosamente. Ya saben que es psicólogo y por eso, ante el cuestionamiento que les hace sobre cómo van las cosas, le cuentan experiencias como la del muchacho afectado emocionalmente que, a través del messenger, dice que ya no existe; o aquellos que no han podido dormir bien por la incertidumbre y los recuerdos que los atormentan; o los que no vienen comiendo bien y aún lloran, cuando recuerdan a sus amigos.
“Ese día no sabíamos nada, todo era un manicomio”, dice Lucas, respecto al domingo primero de junio, día en que llegaron al sector, justo cuando estaban rescatando algunos cuerpos.
Y así como reconoce que ese día estuvo allí como psicólogo a sabiendas de que poco podía hacer dado que el dolor de la gente exigía otras cosas, reclama que la atención para la gente es más necesaria actualmente. “Los días que nos parecen importantes son estos”, advierte Lucas, aludiendo a que es ahora, cuando ni los medios ni la Administración Municipal están, que la gente se siente sola, desamparada y atemorizada.
Aunque el contrato se les acabó pocos días después de la tragedia, Lucas, junto a Andrés Herrera, Carolina Gallego y otros compañeros, continúan yendo a El Socorro. Van a visitar, escuchar y atender a la comunidad afectada, “por un compromiso ético –dicen Lucas y Carolina -, pues es ahora cuando las personas más necesitan la atención”.
Carolina además dice que en la zona ahora se ven contrastes y desatenciones: “a quienes están censados como damnificados les sobran las ayudas, pero a los otros que no estaban dentro del censo y que también fueron afectados no”.
Mientras tanto los jóvenes psicólogos siguen trabajando con la comunidad de El Socorro, ad honoren, y dando muestras de que la gente necesita atención. El sábado siete de junio, por ejemplo, realizaron un carrusel didáctico y recreativo. Convocaron a la comunidad sin más recursos que un megáfono y aún así 150 niños con sus acudientes llegaron a la actividad. Alguien les donó los refrigerios, una vecina prestó los materiales y la actividad fue un éxito.
Para fin de mes planean realizar una eucaristía, hablar con algunos jóvenes raperos para que compongan y canten algo sobre lo que pasó. “Será un ritual simbólico: que el padre rece, que los jóvenes canten y que la gente llore”, asegura Carolina.
*Nota: Este texto, nunca antes publicado, lo escribí a mediados del año pasado para la oficina en que trabajo en la Universidad de Antioquia. Es sobre la tragedia que exactamente hace un año enlutó a la comunidad del barrio El Socorro, de la Comuna 13 de Medellín. Hoy en la tarde hubo en la zona del desastre un acto simbólico para recordar a las 28 víctimas fatales por el deslizamiento. Un año después, las cosas allí no han cambiado mucho. De hecho se ahondaron los vacíos, la gente aún guarda temores y la presencia institucional ha sido poca, según cuentan algunos habitantes. Quizás fue eso lo que me motivó a compartir con ustedes este relato, que un año después, sigue teniendo vigencia.
sábado, 30 de mayo de 2009
¡Se salvó Cornare!
En una sabia decisión, la Comisión V del Senado de la República decidió archivar el Proyecto de Ley 235 mediante el cual se pretendía liquidar a la Corporación Autónoma de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare -Cornare-, que opera en 26 municipios, la mayoría del Oriente Antioqueño, y cuya labor en favor del medio ambiente de la región ha sido más que destacable.Soy poco amigo de la política pero en esta oportunidad tengo que hacerle un noble reconocimiento a estos políticos: al Vicepresidente de la Comisión V, Rufino Córdoba; al Gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos; a los senadores Luis Emilio Sierra, Antonio Valencia y Tulio César Bernal; al director General de Cornare, Óscar antonio Álvarez, y a otros dirigentes antioqueños.
En el Foro de la Comisión V constitucional, llevado a cabo el pasado jueves 28 de mayo en el recinto El Tapial del parque Tutucán en Rionegro, se discutió sobre el alcance de las medidas que sobre el Proyecto había propuesto el ex ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano, como representante del Gobierno Nacional y se notificó la satisfactoria decisión. Allí se expusieron certeros argumentos a favor de la causa antioqueña.
Más de 50 personas del Oriente antioqueño intervinieron en el Foro dando sus puntos de vista en torno a un Proyecto que de haber sido aprobado hubiera traído efectos bastantes lesivos para la región.
Uno a uno, los líderes orientales, entre los que se encontraban alcaldes, concejales, representantes de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, de la Corporación Empresarial del Oriente y otros voceros de organizaciones sociales y ambientalistas, fueron dando sus argumentos a favor de la continuidad de Cornare como entidad ambiental que desde 1983, cuando nació mediante la Ley 60 de ese año, sólo le ha dado cosas positivas a la región. Ojala que en el futuro no prosperen iniciativas similares.
Cornare se empezó a gestar en la década del 70, cuando ante el desaforado crecimiento del Oriente antioqueño, en donde se abrían paso obras tan importantes como el aeropuerto José María Córdova y la autopista Medellín – Bogotá, y se empezaba a evidenciar el desarrollo industrial, se vio la necesidad de crear una entidad supra municipal que encauzara el desarrollo sostenible de la región.
Fue así como las comunidades e instituciones del Oriente le expresaron al Gobierno Nacional esa necesidad que años después se vio solucionada con Cornare, Corporación creada mediante la Ley 60 de 1983. Desde sus orígenes, la principal misión de la entidad fue direccionar el desarrollo regional mediante la adecuada utilización de los recursos naturales, humanos y económicos para mejorar la calidad de vida de la población.
jueves, 14 de mayo de 2009
'Orientales en el mundo'
Algunos tuvieron la oportunidad de leer este especial periodístico publicado en el periódico virtual Inforiente (http://www.inforiente.info) cuando allí trabajaba. Sin embargo, quiero compartirlo nuevamente a través de este blog, ya que el tema es bastante interesante cuando estamos ante un fenómeno tan sosprendente como la Internet. Espero que lo disfruten.Durante más de un mes y medio me di a la tarea de buscar historias de orientales residentes en diferentes países del mundo para conocer cómo es su cotidianidad en esas naciones, el porqué de su partida, y lo que sienten y recuerdan cuando escuchan las palabras Oriente Antioqueño. Aquí van entonces, amigos lectores, ocho historias de vida de 'Orientales en el Mundo':
En Perú, por un amor
En Bangladesh, por una misión sacerdotal
En Italia, detrás de un sueño
En Chile, por un amor virtual
En Honduras, llenando un vacío vocacional
En España, viviendo nuevas experiencias (es la de la foto)
Un ‘trotamundos’ cejeño que paró su ‘carrera’ en Estados Unidos
En Inglaterra, por una segunda lengua
Ojalá y esta serie dé lugar a que muchos más orientales en el mundo compartan conmigo sus historias. Sería rico narrarlas.
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